Como Gestionar El Estrés Laboral: El Entrenamiento En Focos De Atención

CUANDO LA FLEXIBILIDAD EMPRESARIAL SE CONVIERTE EN FUENTE DE ESTRÉS

El mes de Julio suele representar para ciertas empresas uno de los periodos de campaña más importantes del año: y, como no, de los más estresantes. Una conversación con un director de Recursos Humanos de una importante empresa de la región, llevó a una reflexión conjunta sobre los factores vinculados al estrés en esta coyuntura económica.

La conversación nació desde la toma de consciencia de que es cada vez más difícil planificar una producción “estándar”, debido a que los mercados son cada vez más cambiantes, e imprevisibles. Convivir con esta incertidumbre hace que los pedidos se tramiten por parte de los clientes en el corto plazo, evitando vincularse en pedidos programados a medio o largo plazo.

En esta nueva era de la tecnología de la información y la comunicación, el “Just in time” se ha vuelto más extremo y exigente, obligando a las empresas (o mejor dicho a las personas) a estar preparadas para atender a demandas imprevistas e improvisas, con un margen de respuesta tan escaso que se convierte reacción en muchas ocasiones. La flexibilidad empresarial se está convirtiendo, en su extrema expresión, en una neurosis que convierte a los procesos de toma de decisión en bucles en constante acción, interrupción, revisión, espera, acción, interrupción, y vuelta atrás.

Y la implementación de la tecnología tiene mucho que ver con esto: antes los pedidos se tramitaban por teléfono o fax, lo cual obligaba a que otra persona estuviera cerca del punto de recogida para recibir el fax, además de tener que ser en horario de trabajo. Luego nació el correo electrónico, que dio mayor inmediatez al proceso, pero a la vez obligaba a que una persona encendiera su terminal y visionase la bandeja de entrada para darse cuenta de ello. Pero ahora, en la era de los smartphones, todo esto es inmediato y llega a la persona de manera instantánea, esté donde esté y cuando le convenga al emisor más que al receptor.

Gestionar la gran cantidad de información que hoy en día llega a una persona a través del smartphone, entre mails, grupos de watsapps, llamadas personales y profesionales, y alertas de otras aplicaciones, hace que una persona tenga que gestionar al día de promedio entre 100 y 300 comunicaciones (incluyendo las personales).
Que duda cabe de que nuestra generación no ha sido educada ni preparada para gestionar todo esto. Y posiblemente no disponemos siquiera de las habilidades cognitivas para hacerlo de una forma eficiente.

La carga cognitiva derivada del gestionar toda esta información se ha transformado en la actualidad en una de las principales fuentes de estrés en las empresas.

Una de las estrategias más eficaces para resolver esta dificultad la ofrece el entrenamiento en los focos de atención.

Se ha descubierto recientemente que ser capaces de mantener un foco de atención presente en una tarea y centrado en ella, permite hacer frente con mayor eficacia a las multitudes de distracciones provenientes del exterior como, por ejemplo, de los dispositivos electrónicos. Ser capaces de no caer en la tentación de mirar a la pantalla del móvil cada vez que vibra, emite un sonido de recepción, o se ilumine su led que indica nuevos mensajes en bandeja, como si fuera un reflejo instintivo del tipo “martillazo en la rodilla y patada”, ayuda con creces a gestionar mejor las fuentes de estrés, y ser más productivos en el trabajo.

La psicología aplicada al trabajo evolucionó mucho en los últimos años. Si en los años sesenta se consideraba que eran los conocimientos de una persona el factor clave que permitía un mejor rendimiento en el trabajo, en los setenta y ochenta esta creencia fue sustituida por el concepto de habilidades. En los años noventa, cuando Daniel Goleman confeccionó el concepto de inteligencia emocional, se pudo observar que el rendimiento en el trabajo no dependía solo de los conocimientos y de las habilidades: había que considerar también la componente emocional y las actitudes. Surgió entonces el concepto de “competencias”, un constructo que reunía conocimientos, habilidades y actitudes.

Todo apunta a que el concepto de “competencias” esté siendo progresivamente suplantado por el concepto de “Focus”, es decir de manejo de los focos de atención, que incluye componentes cognitivas, conductuales y emocionales (sentir, pensar, actuar), así como lo comprenden las competencias, pero se sitúa a la raíz del proceso: por muchas y muy desarrolladas competencias que tengamos (trabajo en equipo, liderazgo, negociación, comunicación, etc.), la eficacia ejecutiva de dichas competencias puede verse corto-circuitada si no manejamos adecuadamente los focos de atención y si no somos capaces de mantener la atención centrada en una tarea, función, o prioridad durante el tiempo que haga falta para ejecutar esa tarea.

Se ha comprobado que la práctica de la atención plena (Mindfulness) es una de las mejores estrategias que se pueden aprender para desarrollar los focos de atención, es decir el “Focus”.

MAFS

Öptima coaching dispone de varias tipologías de intervención en empresa basadas en el Mindfulness, tanto para la regulación del estrés (MBET: Mindfulness Based Emotional Transformation), como para mejorar la concentración y aliviar la carga cognitiva y emocional que supone una jornada de trabajo (MAFS: Mindfulness Afterwork Sessions). Para conocer estas metodologías se pueden ver Programas.

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