Entrenar Espíritu Ganador con Coaching y Mindfulness

Ante un nuevo escenario de la Eurocopa para España, en la que se volverá a enfrentar a Italia como en el 2008 (cuando a ganó a penaltis e inició el ciclo de gloria) y en 2012 (cuando le volvió a ganar con un clamoroso 4-0 en la final), surge espontanea la reflexión si, tras ocho años en la cumbre del fútbol europeo y mundial, el “espíritu ganador” de esta generación de futbolistas se habrá asentado lo suficientemente para dar lugar a una nueva e inolvidable gesta.

Porque ganar es una actitud, un modo de pensar y plantear los retos y la competición. O mejor dicho un patrón de pensamiento y un modo concreto de usar y enfocar la mente ante un acontecimiento. Y se puede entrenar y mantener. En la medida en que una persona tiene la suficiente “fortaleza mental” para mantenerse firme en ese modo de enfocar su mente, pese a los acontecimientos y las distracciones, puede incrementar exponencialmente sus posibilidades de lograr esas mismas metas que se propone.

El mindfulness puede ayudar como estrategia a cultivar esta habilidad ya que confiere a la persona las competencias propioceptivas de observar desde una metaposición su propio cuerpo y su mente para darse cuenta de cuando se desvía de un punto de atención y volver así a prestar atención a ello.

Pero el hecho de que en la práctica de la atención plena (mindfulness) seamos capaces de demostrarnos a nosotros mismos que podemos mantener la mente enfocada en un punto desde una postura neutra como lo puede ser el estar sentados en una silla o en posición de loto y en una sala en silencio, esto no nos ofrece la suficiente seguridad de que sabremos mantener la mente igual de enfocada en un entorno ruidoso como un estadio de fútbol, mientras estemos haciendo un esfuerzo físico considerable y con el corazón a 200 pulsaciones por minuto.

No basta con tan solo visualizar pensamientos positivos (estrategia típica del Coaching y de la PNL), para entrenar el espíritu ganador, ni tampoco hacer que esos pensamientos estén más presentes mediante estrategias de atención plena (Mindfulness), sino que es necesario entrenar en las condiciones que más ubican el cuerpo y la mente en un nivel de rendimiento parecido (Entrenamiento Clásico con Mindfulness).

Lo mismo puede pasar para controlar los impulsos ante una situación que percibimos como amenazante y que nos genera particular enfado: por mucho que practiquemos mindfulness o visualizaciones positivas en entornos relajados y con condiciones deseable, éstas no necesariamente serán efectivas si luego lo que hemos de mejorar y afrontar en la vida se manifiesta ante situaciones que percibimos como adversas o donde nuestras constantes vitales son diferentes.

Y ahí se sitúa el gran reto de la Selección Española ante Italia: España vendrá de un partido perdido (contra Croacia) en el que la curva emocional de los acontecimientos llevó a los jugadores iniciar ganando con un gol en el minuto siete, para luego sufrir el clásico “gol psicológico” en el minuto 44, antes del descanso, fallar un penalti, y sufrir un gol en una acción de rapidez y a la contra. Una sucesión de acontecimientos que otorga la sensación de “indefensión” y pérdida de control, que jugadores y entrenador tendrán que revertir ante un equipo cuya curva de confianza es justamente opuesta, habiendo entrado en la competición sin muchas perspectivas pero dándose cuenta progresivamente de que su fútbol seco, pragmático, frenético y directo, puede ser muy contundente tal como demuestra su tendencia hasta el momento de golear justo en los minutos finales de los encuentros disputados, fruto de una mayor constancia y persistencia respecto de los adversarios, para mantener su atención enfocada en el resultado a obtener.

Decía Charles Reade: “Siembra un acto y cosecharás un hábito, siembra un hábito y cosecharás un carácter, siembra un carácter y cosecharás un destino”.

Pronto sabremos si el espíritu ganador de los futbolistas españoles se ha cristalizado en estos ocho años en un carácter que les acercará una vez más hacia el destino deseado.

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